La Escuelita de Famailla
Fechas importantes

Son 17 años de búsqueda en el «Pozo de la Memoria»

Un 24 de abril de 2002 comenzaron las excavaciones en el Pozo de Vargas, la fosa de inhumación clandestina más grande de Tucumán. Lxs peritxs lograron identificar ya a 111 personas desaparecidas durante el Operativo Independencia y la dictadura. 

Los represores usaron el Pozo de Vargas, en las afueras de San Miguel de Tucumán, para “desaparecer” a sus víctimas. La fosa fue destapada por orden judicial, gracias a la insistencia y a la presión de las organizaciones de derechos humanos y familiares de víctimas del terrorismo de Estado, que nunca dejaron de luchar para demostrar que en Argentina hubo un genocidio y que allí estaban las pruebas. 

IMAGEN DE CAMIT TUCUMAN

A lo largo de los años de trabajo, lxs arqueólogxs forenses lograron recuperar restos de 150 personas, de las cuales el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), que se encarga en Buenos Aires de identificar los restos que extraen los peritos en Tucumán, pudo identificar a 111, lo que permitió a sus familias reencontrarse con sus seres queridos. 

Como cada 24 de abril, este año familiares de desaparecidxs, militantes y peritxs se reunieron alrededor del Pozo para recordar ese comienzo de una etapa que se reveló desgarradora pero necesaria para cerrar heridas. 

«Es un lugar en el que brotan los nombres y las historias. No es un día de actos, sino de reflexión, en el que nos contamos nuestras historias, nos decimos lo que sentimos y hasta podemos abrazarnos y llorar», relata Josefina Molina Chazarreta. «Esta búsqueda nos marcó, nos marcó poder encontrarlos». En 2014, restos del cuerpo de su padre, Dardo Molina, que era el vicegobernador de la provincia y que fue secuestrado en 1976, fueron encontrados en ese hueco del infierno, al que ahora llamaron «Pozo de la Memoria». 

«La investigación y búsqueda nos lleva a poder afirmar que hubo un genocidio en el país y que el Pozo de Vargas es la evidencia sólida de ello», dice Luciano Molina, que empezó a trabajar como perito en el Pozo en el año 2009. «Los restos encontrados en interior demuestran que aquí se mató gente, que eran personas de una determinada generación (entre 20 y 40 años), que la mayoría de ellos eran varones (cinco de cada seis). En suma -afirma- permiten demostrar el hecho criminal y esta evidencia material es fundamental para la reconstrucción de la memoria, la verdad y la justicia». 

FOTO DE CAMIT TUCUMAN

En una publicación recientemente reeditada en sus redes sociales, el Colectivo de Arqueología, Memoria e Identidad de Tucumán (Camit), que realiza las excavaciones en el lugar, rememora el comienzo del trabajo de campo y lo marca como «el comienzo de la Arqueología Forense en Tucumán»: «Abril es un mes muy significativo para quienes, desde el año 2002, estamos trabajando en la inhumación clandestina ‘Pozo de Vargas’, dado que el 24 se cumple un año más del inicio del trabajo de campo (…) El trabajo de campo fue iniciado el 24/04/2002, pero ya desde el año 2000, y a partir del interés común, necesidades y requerimientos de abogadas querellantes, familiares, organismos de Derechos Humanos, locales y docentes, graduados y estudiantes de la Carrera de Arqueología de la Facultad de Ciencias Naturales de la UNT, empezamos a transitar un camino que desembocará en la conformación de un equipo pericial que, en el año 2002, nombramos como Grupo Interdisciplinario de Arqueología y Antropología de Tucumán. Para nosotros la intervención se inició en el año 2001, cuando acompañados por Juan Carlos Díaz y Pedro Mercado llegamos por primera vez a la ‘Finca de Vargas’. Con ellos, y “Molinita”, recorrimos el predio. Como resultado de esta primera inspección y un informe realizado con propuestas arqueológicas para avanzar con una pericia forense, meses después conformábamos formalmente un equipo pericial e iniciábamos el trabajo en abril».  

El enorme trabajo de lxs arqueólogxs, que excavaron más de 40 metros y atravesaron tres napas de agua, permitió identificar a 111 desaparecidos. Entre ellos, hay obreros de los ingenios azucareros, estudiantes, docentes, delegados ferroviarios, militantes del Partido Revolucionario de lxs Trabajadorxs-Ejército Revolucionario del Pueblo, de Montoneros y de la Juventud Peronista, a la familia Rondoletto casi completa, a «Lucho», hermano del cantante Juan Falú, al ex senador provincial Guillermo Vargas Aignasse, entre muchos otros. Aún falta saber los nombres de 39 personas, por lo que es más necesario que nunca que quien tenga un familiar desaparecido se acerque para la extracción de sangre que permita  completar los análisis genéticos y -así- dejen de ser desaparecidos. 



#MemoriaVerdadJusticia

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