La Escuelita de Famailla
Fechas importantes

El maestro rural que peleó hasta la muerte por la dignidad de los docentes

A Francisco Isauro Arancibia lo asesinaron un día antes de que cumpliera 50 años, la noche en que las Fuerzas Armadas derrocaron a Estela Martínez de Perón y se erigieron en dueñas del país y de las vidas de sus ciudadanos.

El maestro sabía que lo consideraban “peligroso” y había sido amenazado por la Triple A. “Francisco Isauro Arancibia ya te advertimos una vez, lobo disfrazado de oveja, estás sentenciado a muerte: serás ejecutado como todos los extremistas. Te damos la última oportunidad: debes desaparecer antes del 1 de marzo cuando terminemos en Córdoba se inicia la etapa final en Tucumán. ‘Adiós guerrillero’ A.A.A.”.

En tres Falcon llegaron policías y civiles a Congreso al 200, durante la madrugada del 24 de marzo de 1976, en medio de la oscuridad que se habían procurado poco antes, para poder “trabajar” a sus anchas en la destrucción del maestro. Era peligroso; había sido protagonista de la fundación de la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA) e impulsaba la unidad de con gremios como la FOTIA, de los trabajadores del azúcar, que dirigía en ese entonces Atilio Santillán.

Los matadores del maestro rural nacido en Monteros, dirigente de la Agremiación de Trabajadores de la Educación Provincial (ATEP), le asestaron 120 balazos. A su hermano, también maestro, le dieron 70. Ellos se defendieron con dos escopetas de caza y, antes de caer, dieron muerte a uno de los homicidas.

Arancibia era un defensor de la escuela pública y creía en el poder transformador de la educación como instrumento contra la injusticia y el privilegio. Para ello, había que conquistar la enseñanza laica y libre y la equiparación salarial de los maestros provinciales con los nacionales.

Según consigna la página oficial de CTERA, federación que él contribuyó a fundar, la tarea de Arancibia se enfocó en mejorar la legislación en educación. Bajo su dirección se crearon las juntas de clasificación con representación docente, se estableció un régimen de licencias, se logró la bonificación por zona y por antigüedad.

La defensa de los derechos humanos también lo tuvo como protagonista. En junio de 1975, contribuyó a la formación de una Comisión de Derechos Humanos, antecedente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos.

Los que lo mataron no lograron aplastar su legado, y hoy una decena de escuelas argentinas llevan su nombre, al igual que el auditorio de la CTERA y diversas agrupaciones sindicales docentes.

El documental “Maestros del viento” relata su vida, al igual que el libro “La oruga sobre el pizarrón”, del escritor tucumano Eduardo Rosenzvaig.

“Maestros del viento” from MEDIATECA PEDAGÓGICA DE CTERA on Vimeo.

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