La Escuelita de Famailla
Actualidad Juicio Operativo Independencia

Diez condenados, siete absueltos y muchas sensaciones encontradas

La sentencia del tribunal que juzgó a 17 acusados de torturas, homicidios y violaciones dejó un sabor amargo por la falta de castigo a varios represores y a la vez resultó reparador al admitir que se trató de crímenes contra la humanidad. Por Valeria Totongi

El frío, la angustia, la espera bajo la lluvia, la preocupación, la bronca, los abrazos, las lágrimas (de rabia, nunca de derrota), la incredulidad ante las absoluciones, la alegría frente a las condenas, la fortaleza de los sobrevivientes, la cabeza en alto de los familiares de las víctimas, la sensación de injusticia y la de que ¡por fin! se hace justicia, las ganas de gritar, una y otra vez, “a donde vayan los iremos a buscar”, todas esas escenas se mezclaron en la tarde del viernes 15, entre las decenas de personas que escucharon la sentencia a los 17 imputados en la megacausa Operativo Independencia, por crímenes contra 271 víctimas, entre las cuales hay seis mujeres que estaban embarazadas en el momento de su secuestro. De ellas y de sus bebés no se sabe nada hasta el presente.

Leé el veredicto completo

La sala del tribunal federal de Cristóstomo Alvarez y Chacabuco se llenó temprano. Cerca de las 13 empezaron a llegar hombres y mujeres, muchos venidos desde ciudades y pueblos del interior, donde los secuestradores y torturadores se comportaban como un ejército de ocupación. Vecinos de San José, de Tafí Viejo, de Ranchillos, de Lules, de Santa Lucía, de Las Mesadas, de Famaillá, de Monte Grande, de Cruz Alta, de la Banda del Río Salí, se pusieron en la falda las fotos que ocupaban las sillas.  Las sostuvieron durante las más de dos horas que duró la lectura de las condenas. Entre esas imágenes en blanco y negro -caras conocidas, de ellos se habló en este juicio, como Jorge de la Cruz Agüero, Santiago Vicente, Maurice Jeger u Olga González- estaba la de Santiago Maldonado. El tribunal ordenó sacarla.

En la antesala, para los que no pudieron ingresar al recinto donde estaban los jueces, se dispuso una antesala con sonido y pantalla para poder escuchar bajo techo la sentencia. Afuera, bajo la lluvia, se instalaron las organizaciones de derechos humanos de Tucumán, los partidos políticos y las organizaciones sociales. Las autoridades de la Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia, encabezadas por Erica Brunotto, también escucharon la sentencia desde la puerta del tribunal. En representación de Abuelas de Plaza de Mayo estuvieron Horacio Pietragalla y Victoria Montenegro.

Seis represores fueron condenados a prisión perpetua por crímenes de lesa humanidad. Otros cuatro recibieron penas de entre 18 y 4 años y siete fueron absueltos, un número muy alto si se toma en cuenta la abrumadora cantidad de pruebas documentales y testimoniales que se expuso, a lo largo de los 16 meses que duró el juicio.

Francisco Camilo Orce, policía de Ranchillos acusado por secuestros en El Empalme, quedó libre; como Ramón César Jodar, que era comisario en Tafí Viejo y como José Ernesto Cuestas, policía de Trancas; o José Luis Figueroa, integrante del Servicio de Informaciones Confidenciales, que se ocupaba de recolectar datos de las víctimas que luego serían secuestradas. También resultaron absueltos José Roberto Abba, capitán del Ejército en el Comando de la V° Brigada de Infantería; Alberto Alfredo Svendsen, militar que tuvo un papel fundamental en el centro clandestino de detención “La Escuelita de Famaillá”; y Omar Edgardo Parada,  que tenía bajo su mando la base de Santa Lucía, por lo que era una parte fundamental de la planificación y ejecución del plan criminal “Operativo Independencia”.

El Tribunal Oral Federal integrado por Gabriel Casas, Juan Carlos Jiménez Montilla y Juan Carlos Reynaga condenó también a Néstor Castelli a 18 años de cárcel, Jorge Capitán a 16 años, Manuel Rubén Vila a 10 años y Pedro López a cuatro años. Las perpetuas fueron para represores que ya tenían condenas: Roberto “El Tuerto” Albornoz, a Luis De Cándido, Ricardo Oscar Sánchez, Miguel Moreno, Enrique del Pino y Jorge Omar Lazarte.

Desde la reapertura de los juicios por crímenes de lesa humanidad en el país, es la primera vez que se juzgan los crímenes cometidos antes del 24 de marzo de 1976. Esta instancia le permitió a muchas personas (sobrevivientes y familiares de víctimas de secuestros) que nunca habían podido acceder a la Justicia, prestar testimonio por primera vez ante un tribunal.

El fiscal Pablo Camuña, a cargo de la acusación por la totalidad de las víctimas, aseguró que el fallo confirma la hipótesis central de la Fiscalía: que este operativo fue el preludio al golpe de Estado,” que fue un escenario montado para posicionar a las Fuerzas Armadas como actor político central y que fue en sí mismo la primera experiencia de un estado clandestino en nuestro país”.

El Operativo Independencia, que se inició con un decreto firmado por la ex presidenta Estela Martínez de Perón, el 5 de febrero de 1975, tenía la orden de “neutralizar y/o aniquilar el accionar de elementos subversivos en la provincia de Tucumán”. El despliegue y ocupación del territorio provincial por parte del Ejército fue comandado por el coronel Acdel Vilas y luego por Antonio Domingo Bussi, quienes tuvieron a su cargo también a las policías federales, provinciales, la Gendarmería Nacional y los servicios penitenciarios.

Lo que hicieron fue llevar adelante una ocupación militar -en el sur tucumano- como un invasor en una nación extranjera: censos, control territorial, intervención absoluta de la sociabilidad de cada uno de los pueblos, bases y hasta 60 centros clandestinos de detención donde se llevaban a cabo torturas.

Unas cuantas horas después de escuchar la sentencia, con los corazones un poco más calmados y la cabeza un poco más fría, quizás se pueda empezar a esbozar un balance de lo que fue este juicio enorme, con más de 400 testigos que, cada jueves y viernes, durante 88 audiencias puso palabras a lo que ya todos sabíamos, que los crímenes perpetrados durante el Operativo Independencia son delitos de lesa humanidad y que Tucumán fue el laboratorio donde se ensayó lo que luego del golpe de Estado de marzo de 1976 se extendería a todo el país. Así quedó acreditado para el tribunal y así fue el mensaje para la sociedad tucumana: acá no hubo una guerra, lo que hubo fue terrorismo de Estado.

Estas son las condenas

Roberto Heriberto Albornoz: prisión perpetua
Luis Armando De Cándido: prisión perpetua
Ricardo Oscar Sánchez: prisión perpetua
Jorge Omar Lazarte: prisión perpetua
Enrique José del Pino: prisión perpetua
Miguel Ángel Moreno: prisión perpetua
Néstor Rubén Castelli: 18 años de prisión
Jorge Gerónimo Capitán: 16 años de prisión
Manuel Rubén Vila: 10 años de prisión
Pedro Adolfo López: 4 años de prisión (liberado por haber cumplido tiempo de prisión con preventiva)
Jorge Ernesto Cuestas: absuelto
Ramón César Jodar: absuelto
Francisco Camilo Orce: absuelto
José Luís del Valle Figueroa: absuelto
Alberto Alfredo Svendsen: absuelto
José Roberto Abba: absuelto
Omar Edgardo Parada: absuelto

 

Por Valeria Totongi – Equipo de Comunicación Espacio para la Memoria La Escuelita de Famaillá

 

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