La Escuelita de Famailla
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La ciencia se pone al servicio de la memoria

FOTOS DE LIGIAAT UNT

El lunes 4 de septiembre, un equipo de antropólogos empieza a trabajar en el predio que ocupa el Espacio para la Memoria, para hacer una recopilación documental y un análisis de las modificaciones que se hicieron en el edificio y el terreno circundante. Cualquier interesado en ver los trabajos, a cargo de expertos del Ligiaat, con apoyo de la Dirección Nacional de Sitios de Memoria, puede acercarse a “La Escuelita” de lunes a viernes, 9 a 17.

El plan de trabajo conjunto entre el Laboratorio de Investigaciones del Grupo Interdisciplinario de Arqueología y Antropología de Tucumán -Ligiaat- y la Dirección Nacional de Sitios de Memoria -DNSM- denominado “Investigación y relevamiento arqueológico” en el Espacio para la Memoria y la Promoción de los Derechos Humanos, “La Escuelita de Famaillá”, que funcionó como Centro Clandestino de Detención Tortura y Extermino entre 1975 y 1976, se desarrollará a lo largo de un mes y medio, en el edificio y en el resto del terreno.

Los resultados que se obtengan mediante esta investigación tienen el objetivo de servir para aportar pruebas materiales en las causas por delito de lesa humanidad actuantes y para colaborar en la recuperación de la memoria, tanto para sobrevivientes como familiares de detenidos desaparecidos, pero también para trasmitir y explicar a la sociedad entera los terribles delitos cometidos durante el Terrorismo de Estado.

Las instalaciones y el predio donde se construyó la escuela “Diego de Rojas” (La Escuelita de Famaillá), aún antes de haberse terminado de construir, fueron utilizadas como centro de detención y torturas, desde febrero de 1975 hasta fines del año 1976. Fue el primer Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio instalado en el país bajo un gobierno constitucional.

Es a través del Decreto secreto N°261, del 5 de febrero de 1975, que en el Tucumán se pone en marcha el “Operativo Independencia”, primera experiencia masiva y sistemática de implementación del terrorismo de Estado en la Argentina.

Un trabajo en cuatro etapas

En una primera etapa, los antropólogos harán una recopilación documental, que incluye material testimonial, documentos, fotos, planos, para identificar las modificaciones que se hicieron en el edificio y en el predio que se hicieron a lo largo de las últimas décadas. Todo ello servirá para generar un acervo documental de que pueda disponer este Espacio para la Memoria.

La prospección arqueológica será parte de la segunda etapa de trabajo. Para ello, se plantea la realización de sondeos bajo la superficie del terreno, para lo cual se tomarán muestras sedimentarias, mediante perforaciones equidistantes cada un metro, con un equipo de motobarreno.

El equipo de motobarreno consta de un motor con mechas intercambiables y prolongables desde 1 metro hasta 5 metros de profundidad. La perforación es de 10cm de diámetro y permite la observación directa del sedimento extraído, con el fin de determinar si muestra modificaciones artificiales o si respeta las condiciones naturales del suelo. Las muestras se tomarán en todo el predio que no estaba cubierto por edificaciones en el momento en que se usó como centro clandestino de detención.

El análisis arquitectónico, para comprender y comunicar las modificaciones edilicias realizadas sobre el edificio, desde su construcción al presente, constituirá la tercera etapa de los trabajos. Los expertos tratarán de identificar objetos o marcas en las paredes y realizarán cateos para poder contrastar los testimonios con las capas de pintura originales durante el uso como CCD.

Para ello, se aplicará la técnica de Bluestar Forensic para detectar machas de sangre. La sangre es uno de los fluidos biológicos más frecuentes e importantes como evidencia física en investigaciones de hechos violentos. Hallar manchas de sangre en una escena de crimen aporta información muy valiosa, explicaron desde el Ligiaat y la Dirección Nacional de Sitios de Memoria.

Una vez recogido el material posible, comenzará la etapa de análisis en laboratorio, que se realizará en la sede del Ligiaat, ubicada en la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Tucumán. El trabajo de Gabinete se realizará en conjunto entre el Ligiaat y la Dirección Nacional de Sitios de Memoria.

En esta etapa se realizará el procesamiento y análisis de los elementos registrados y recuperados en el campo, la limpieza, acondicionamiento, análisis e inventariado de los materiales recuperados y el examen de muestras de sedimentos recolectadas (materia orgánica, pH, textura, fósforo, etc.)

Luego se pasará a la sistematización y digitalización de toda la información registrada en los trabajos de campo y la redacción de informes parciales y de un informe final conjunto entre Ligiaat y DNSM.

En conjunto

La secretaria de Derechos Humanos de la provincia, Érica Brunotto, que es parte de la Mesa Inteerjurisdiccional que gestiona el Espacio, adelantó que, desde su oficina, aportarán “todos los insumos que son imprescindibles para poder desplegar las medidas”, detalló Brunotto.

“Este trabajo permitirá avanzar con el armado del sitio como lugar histórico, con un recorrido y aulas temáticas para que puedan visitarla alumnos y maestros”, resaltó, por su parte, María Coronel, coordinadora del Espacio.  “Trabajamos con un eje trasversal, que es la educación para que todos puedan conocer la historia del lugar”, añadió.

“Durante el trabajo se coordinará visitas de las escuelas para que observen cómo trabaja un equipo interdisciplinario”, explicó Ezequiel del Bel,  coordinador del Ligiaat.

Todos los interesados en ver cómo se desarrollan los trabajos serán bienvenidos, y los que quieran aportar cualquier tipo de información pueden comunicarse con Ezequiel Del Bel, del Ligiaat (3814092968) o María Coronel, coordinadora de la “Escuelita de Famaillá” (3814671801).

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