La Escuelita de Famailla
Actividades

Memoria de raíz

“No puedo venir a enseñar y nada más. Tengo que saber dónde estoy, qué es esto y qué ha pasado”. Por Estefanía Cajeao

Cada martes y jueves, entre 12 y 20 alumnos de distintas edades cruzan caminando el patio del ex centro clandestino de detención “La Escuelita de Famaillá” y se instalan en la sala de usos múltiples, para aprender a bailar folclore.

La encargada de su formación es Carolina Palacios, profesora de danzas folclóricas hace más de 20 años, de la prestigiosa Academia “José Hernández”.

“La propuesta para enseñar en “La Escuelita” llegó a través del Ministerio de Educación. Y yo, sinceramente, no sabía de qué se trataba. Esperaba chicos con delantales y -sólo cuando llegué acá- me encontré con lo que era realmente”, cuenta Carolina, que comenzó a dictar las clases del taller en marzo de 2017.

“Apenas llegué, me recibió Graciela y ella me contó todo. Sentí que estaba bueno el desafío. Todo lo que sea enseñar, a mí me gusta. Después la conocí a María y le conté que yo no conocía mucho del Proceso. En mi familia no hubo desaparecidos y, en mi época, de eso no se hablaba. Yo soy del ’78”, contó.

Graciela Cortés y María Coronel son la administradora y la coordinadora del Espacio, respectivamente. Carolina se sumó al Equipo de Educación del Espacio para la Memoria, y aportó inmediatamente un aire renovador, que contiene a niños, a jóvenes y sobre todo, a adultos. Desde su lugar de docente, tomó el desafío de generar una propuesta artística y educativa atravesada de forma integral por los derechos humanos. 

“En mi generación, en la secundaria no se estudiaba este tema. Empecé a estudiarlo un poco con mi hijo hace dos o tres años atrás. Luego, charlando con Laura -coordinadora del Área de Educación- entendí que lo que me pasaba a mí era normal, porque en nuestra época se ocultaban muchas cosas”, recordó.  “Yo quería aprender, quería saber. Porque no puedo venir a enseñar y nada más, tengo que saber a dónde estoy, qué es esto, qué ha pasado”.

 

Parte de nuestras vidas

Carolina llegó al folclore de la mano del amor. “Me puse de novia con un profesor, Guillermo, que ahora es mi marido -explicó-. Al año, él me empezó a enseñar a bailar para compartir en las fiestas, para que salgamos. Yo tenía 18 años y tiempo después empecé a ayudarlo en la academia y a enseñar en otros talleres, como en el CEF 18 y en Luz y Fuerza”.

La familia de Carolina, Guillermo y sus hijos, vive al compás del arte, con una participación activa en instancias competitivas y de festivales. “El folclore, las raíces, son parte de nuestra vida. Creo que por eso se propuso este taller para la Escuelita”, expresó. La llegada de Carolina al Espacio para la Memoria despertó inmediatamente en su familia y en la Academia el interés por la historia de este lugar.

“Es fuerte. Me voy enterando, voy leyendo, viendo cosas en YouTube, y eso creo que ha sido lo que llevó a hacer el cuadro “Desaparecidos”, con la que el ballet de su academia ganó un premio. “Nosotros somos una academia que sale a competir mucho. Fuimos a una competencia en Salta y había un rubro que se llama ‘Danza argumentada’. El requisito del rubro es hacer un tema folclórico, pero representando una historia, un hecho, para que dejes un mensaje, en cinco minutos y con ocho bailarines”.

La canción elegida por la academia fue la “Vidala de las Penas”, una vidala tucumana con más de 100 años, que fue recopilada a nombre de Pepita Córdoba. El artista tucumano Hugo Rodríguez fue quien sugirió a la Academia tomarla para el cuadro de danza argumentada.

“Primero tuvimos la música y después se nos ocurrió el tema. Les llevé información de La Escuelita a los chicos y eso ayudó a cada uno a meterse en el personaje y a tomárselo con la seriedad que se requería”, indicó. El grupo está integrado en su mayoría por chicos de entre 20 y 25 años, pero también hay una chica de 17 años.

“En la obra, queríamos contar dos partes: el momento de los secuestros y el de las madres buscando a sus hijos desaparecidos. Al principio de la vidala pusimos un audio de las Madres de Plaza de Mayo. Salió muy bien, los chicos ganaron el primer premio en la competencia y la gente los aplaudió de pie”, cuenta Carolina, que quiere llevar además este cuadro a La Escuelita para que la Academia también conozca el Espacio: “Nos pasó algo muy fuerte con esto. Fuimos filmando los ensayos, y -al ver las imágenes acá, en La Escuelita, las filmaciones eran otra cosa. Para ellos, hacerlo acá va a ser muy fuerte”.

 

“No sé qué tienen las penas,

que no me quieren dejar,

llorando.

Ayer me separo de ellas,

hoy me vuelven a alcanzar,

llorando.

Ay cruel destino, suerte fatal

Prienda que se a’ ido no vuelve más”

Fragmento de la “Vidala de las Penas”

 

Sobrevivir y bailar

Uno de los alumnos del taller es Lucho Ortiz, sobreviviente del ex centro clandestino de detención e integrante del equipo de voluntarios del Espacio. Su hermano, Ramón, también estuvo detenido en la Escuelita y sus restos fueron identificados en el año 2015 en el Pozo de Vargas. “A mí me emociona muchísimo que -en el lugar donde él sufrió tanto- pueda hacer otra actividad y vivirlo de otra manera”, dice Carolina sobre Lucho. “Veo que le gusta, que viene con entusiasmo. Una vez les comenté su historia a las chicas, a sus compañeras, porque no sabían y para ellas fue fuerte también enterarse”.

Lucho y sus compañeras, tuvieron su debut en los escenarios el 22 de agosto, en la jornada “Yachay”, el Encuentro Folclórico Educativo organizado por el Ministerio de Educación de la Provincia, que se llevó a cabo en el Centro Cultural de los Talleres Ferroviarios de Tafí Viejo. “El debut fue excelente, tuvimos muy buenas críticas y felicitaciones”, cuenta satisfecha Carolina.

 

Próximos desafíos

El miércoles 25 de octubre, los alumnos del taller de folclore del Espacio para la Memoria y la Promoción de los Derechos Humanos se presentarán en la “Fiesta de la Familia” organizada por el Instituto Privado Famaillá. La cita es en calle Lavalle 501, de la ciudad de Famaillá.

 

¡Aprendé folclore, gratis!

Para sumarte al taller que dicta Carolina, podés acercarte a “La Escuelita de Famaillá” los martes y jueves, de 16 a 19. La inscripción es abierta y gratuita todo el año. El taller funciona en la ex escuela Diego de Rojas, hoy Espacio para la Memoria y la Promoción de los Derechos Humanos, ubicado en Benjamín Matienzo y Bartolomé Mitre, Famaillá.

 

Una academia de alto nivel

La Academia José Hernández tuvo un exitoso 2017, con presentaciones premiadas con la Copa Challenger en el Festival Nacional de la Zamba y el primer premio para el cuadro de danza argumentada “Desaparecidos”.

Además, la Academia cumplió 25 años de trayectoria, fue ganadora del Pre-Cosquín con el Sexteto de Malambo y trajo a Tucumán varios premios del certamen de Camin en Cosquín.

Conocé un poco más de nuestras raíces: Te invitamos a escuchar la Vidala de las Penas, interpretada por el artista tucumano Hugo Rodríguez.


Por Estefania Cajeao – Equipo de Comunicación Espacio para la Memoria La Escuelita de Famaillá

 

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