La Escuelita de Famailla
Actividades

Un Espacio que tiene Historia

Una escuela es un lugar donde se aprende a pensar y a tener valores ciudadanos. La “Escuelita de Famaillá” fue lo contrario: un lugar donde se anularon los derechos de las personas y se cancelaron sus libertades. 

espacio para la memoriaQuienes autorizaron, en 1972, el inicio de la construcción de la escuela Diego de Rojas, ubicada sobre la ruta que va al Ingenio Fronterita, en Famaillá, deben haber imaginado un lugar donde los niños irían a aprender las primeras letras, valores ciudadanos y a pensar en libertad. En cambio, la “Escuelita de Famaillá” carga con el triste pasado de ser el primer centro clandestino de detención y torturas instalado en el país. Instalado bajo un gobierno constitucional, a través del decreto secreto 261, del 5 de febrero de 1975, que pone en marcha el “Operativo Independencia”.

Así fue que a la provincia de Tucumán le cupo el siniestro privilegio de inaugurar la “institución” Centro Clandestino de Detención, como una de las herramientas fundamentales del sistema de represión montado en la Argentina.

El funcionamiento de la  “Escuelita”, lugar de tormento y exterminio, fue constatado por la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep), y está consignado en el informe “Nunca Más”. Entonces era una pequeña escuela de campaña, que en 1975 se encontraba en construcción. Tenía capacidad para 30 o 40 prisioneros.

Construida entre 1972 y 1974, fue -entre febrero de 1975 y hasta el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976- el principal centro clandestino de detención, en una provincia ocupada militarmente, bajo el comando de operaciones de las fuerzas conjuntas del Ejército, sujeta al control de la 5° Brigada de Infantería con asiento en Tucumán.

Luego del golpe, el comando represivo se trasladó el ex Ingenio Nueva Baviera. Sin embargo, se registraron testimonios de sobrevivientes que dan cuenta de su detención en “La Escuelita de Famaillá” también durante el año 76.

Entre 1975 y 1976, la “Escuelita” fue el principal centro clandestino de detención y de exterminio, parte del mismo circuito represivo que los campos de reclusión que se montaron en los ex ingenios Nueva Baviera, Lules, Santa Lucía, la “Chimenea mota” de Caspinchango y los “conventillos de Fronterita” (viviendas obreras en el ex Ingenio Fronterita), y en la Jefatura Central de Policía, las comisarías de Famaillá y de Monteros, entre otros.

Según testimonios que están guardados  en el Archivo Nacional de la Memoria y en causas judiciales, aquí permanecieron secuestradas más de 1.500 personas, muchas de las cuales fueron asesinadas o desaparecidas.

El edificio de “la Escuelita” se terminó de construir y, en 1977, se inauguró como escuela “Diego de Rojas” donde empezó a funcionar el nivel primario y luego el terciario.

Un plan de exterminio que afectó a todo el territorio tucumano

Hubo otros establecimientos educativos  -como la Escuela General Lavalle de Famaillá, la Escuela de Educación Física de la Universidad Nacional de Tucumán, la Escuela de Las Mesadas- fueron destinados al alojamiento ilegal de detenidos.

En ingenios abandonados o en funcionamiento se instalaron bases militares y lugares de detención clandestinos, en muchos casos con participación de las propias empresas en la represión a trabajadores y delegados sindicales.

El plan represivo diseñado y ejecutado ocupó territorialmente pueblos enteros al sur de la capital provincial, incluyendo la instalación de bases y campamentos móviles. Con el pretexto de perseguir a las organizaciones revolucionarias, sometió al conjunto de los habitantes de estas zonas rurales a un régimen ilegal de detención, torturas, asesinatos y desapariciones forzadas.

 

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *