La Escuelita de Famailla
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Un siglo de luchas de las mujeres trabajadoras

Las trabajadoras y voluntarias del Espacio para la Memoria “La Escuelita de Famaillá” paramos hoy. 

La conmemoración fue formalizada por la Organización de las Naciones Unidas en 1975, pero tiene su origen en las huelgas de trabajadoras a finales del siglo XIX y principios del XX, en Estados Unidos y en Europa, y (aunque esté menos difundido) en las obreras rusas que se opusieron a la opresión del régimen zarista, a la participación de su país en la Primera Guerra Mundial y dieron el puntapié inicial a la Revolución Rusa de 1917. 

Con los años, el 8 de marzo se convirtió en una jornada global para reclamar derechos laborales, igualdad política, acceso a la salud y a la autodeterminación de los cuerpos.

Las grandes protestas del movimiento obrero europeo a mediados del siglo XIX y que se conocieron como la “Primavera de los Pueblos” de 1848 recorrieron Europa como un fantasma (al decir de Carlos Marx), derrocaron  monarquías y reclamaron derechos laborales para los superxplotados trabajadores en un momento de gran expansión y turbulencias en el mundo industrializado, en el que la mujer comenzó a alzar cada vez más su voz.

La vida de la mujer en ese entonces era la historia de sus limitaciones en la vida privada y su casi nula participación en la esfera pública: sin derecho a voto ni a manejar sus propias cuentas, sin posibilidades de decidir cuándo y cómo tener hijos, sin acceso a la educación ni reconocimiento del trabajo doméstico como tal (en ese aspecto, las cosas no han cambiado por completo) y con una esperanza de vida mucho menor que la masculina por los partos y los malos tratos.

Las mujeres, doblemente oprimidas (por los patrones y por sus propios compañeros, padres o hermanos) empezaron a hacer sentir su malestar.  Ejemplo de esa creciente inquietud y debate se mostró en la primera convención nacional por los derechos de las mujeres, en Estados Unidos, convocada en 1848, por las estadounidenses Elizabeth Cady Stanton y Lucretia Mott, para exigir derechos civiles, sociales, políticos y religiosos. El reclamo por el derecho al voto, recibido con burlas en ese entonces, es un hito en el activismo feminista. 

Aunque no hay acuerdo sobre el hecho exacto que que dio origen directo al Día Internacional de la Mujer, se considera como antesala de esta conmemoración la marcha que se vivió en Nueva York en 1908, cuando unas 15.000 mujeres se manifestaron para pedir menos horas de trabajo, mejores salarios y derecho a votar.

El hecho más difundido como origen de la fecha conmemorativa es lo ocurrido el 8 de marzo de 1908, cuando cerca de 130 trabajadoras de la fábrica Cotton, de Nueva York, se declaraban en huelga y ocupaban el taller. Reclamaban una jornada laboral de 10 horas, salario igual que el de los hombres y una mejora de las condiciones higiénicas.

El dueño de la empresa ordenó cerrar las puertas, y provocar un incendio, con la intención de que las empleadas desistieran de su actitud. Las llamas se extendieron y 127 mujeres murieron abrasadas en el interior de la fábrica. Dos años más tarde, en una reunión de mujeres socialistas en Copenhague, la revolucionaria alemana, Clara Zetkin, propuso que se fije el 8 de marzo, en recuerdo de la muerte de estas trabajadoras, como Día Internacional de la Mujer Trabajadora.

Las mujeres rusas contra la guerra y contra el zar

Esa es una de las claves de por qué se acabó eligiendo la fecha del 8 de marzo, pero no la única. La ONU, por ejemplo, destaca la importancia de los acontecimientos que se vivieron en Rusia, en medio de las protestas contra la “Gran Guerra”. 

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“En el marco de los movimientos en pro de la paz que surgieron en vísperas de la Primera Guerra Mundial, las mujeres rusas celebraron su primer Día Internacional de la Mujer el último domingo de febrero de 1913. En el resto de Europa, las mujeres celebraron mítines en torno al 8 de marzo del año siguiente para protestar por la guerra o para solidarizarse con las demás mujeres”, recuerda el organismo.

En 1917, y como reacción ante la masacre de millones de soldados rusos en la guerra, las mujeres de ese país vuelven a salir a las calles el último domingo febrero, bajo el lema “pan y paz”.

En 1917 en Rusia, miles de mujeres se lanzaron a las calles contra la guerra, una protesta que desembocó en la revolución y marcó la fecha del Día Internacional de la Mujer. Esa huelga continuó varios días y acabó forzando la salida del zar.

“Los trabajadores de la metalúrgica se unieron a su protesta (de las mujeres) pese a que los bolcheviques veían la movilización de las mujeres como precipitada. El 25 de febrero, dos días después de que comenzara la insurrección de las mujeres en el Día Internacional de la Mujer, el zar ordenó (…) disparar si fuera necesario para acabar con la revolución de las mujeres”, explica la historiadora estadounidense Temma Kaplan, en”On the Socialist Origins of International Women’s Day”(“Sobre los orígenes socialistas del Día Internacional de la Mujer”), según un artículo que publicó la cadena británica BBC. 

La medida del zar fracasó y en su lugar comenzó “la revolución de febrero”, dice Kaplan, que acabó con la abdicación del zar Nicolás II ese mes de marzo. El gobierno provisional que se formó tras la retirada del zar les reconoció el derecho a voto a las mujeres.

La fecha en la que comenzó esa huelga de las mujeres rusas en el calendario juliano, entonces el de referencia en Rusia, fue el domingo 23 de febrero. Ese mismo día en el calendario gregoriano fue el 8 de marzo, y esa es la fecha en que se celebra ahora.

La carta fundacional de las Naciones Unidas, firmada en 1945, terminada la II Guerra Mundial, es el primer acuerdo internacional que consagra la igualdad de género. Tres décadas después, en 1975, la ONU establece y celebra por primera vez el Día Internacional de la Mujer el 8 de marzo, en coincidencia con el Año Internacional de la Mujer.

Por qué sigue siendo un día de lucha

  • Mueren 50.000 mujeres al año en todo el mundo por violencia intrafamiliar. Eso quiere decir que 137 mujeres al día (una cada 10 minutos) son asesinadas por un padre, esposo, hermano o alguien muy cercano. 
  • Las mujeres somos más vulnerables a las crisis económicas y las debacles de los países, porque sobre nosotras recaen los trabajos de cuidado de la familia (hijos, padres ancianos y personas vulnerables).
  • Somos el “trofeo de guerra” en los conflictos, a través de la violación sistemática, la limpieza étnica, el embarazo o el aborto forzado. 
  • Sólo uno de cada cuatro parlamentarios son mujeres a nivel mundial.
    En 2018, solo el 9,8% de países en el mundo tenían jefas de Estado o de gobierno.
  • Una de cada tres mujeres sufre violencia a lo largo de su vida.
  • 830 mujeres mueren cada día de causas evitables relacionadas con el embarazo.
  • Cerrar la brecha salarial llevará 200 años si no se contrarresta la tendencia actual.
  • Las mujeres trabajamos entre tres y cinco horas más al día que los varones, un trabajo que no se reconoce como tal y que consiste en cuidados, limpieza y organización de la casa. 

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